Este blog está dedicado a las escapadas fotográficas de fines de semana y viajes fotográficos en general.

divendres, 20 de maig de 2016

VIAJE A FEZ - MARZO 2016



Día 8
    En  este viaje lo hicimos un grupo de cuatro personas, Irene, Melani, Carlos y un servidor.
    Aterrizamos a las 18:30 (hora local), pasamos el control de pasaportes e hicimos el cambio de moneda allí mismo. Al salir del aeropuerto, cogimos un taxi, el precio oficial era de 20 €, pero regateando un poco lo conseguimos por 13. Es importante  siempre pactar el precio antes de subirse. El taxi suelen ser  un vehículo viejo y destartalado, aquí  no pasaría  la ITV ninguno. La conducción es caótica, no me extraña que Marruecos sea el tercer país del mundo con más accidentes de tráfico. 
    Cuando llegamos a la Medina  ya había oscurecido, por lo que decidimos coger un guía, pero nos juntamos como por arte de magia, se acopló uno más. Nos llevaron a cenar a un restaurante, que supongo seria de algún amigo o familiar. Nos esperaron y luego nos acompañaron al Riad Doha, que es donde se alojaban Melani e Irene, y después al  Dar Lalla Kenza. Tuvimos una pequeña disputa por no haber pactado el precio del servicio al inicio, pero al final todo se arregló y no pasó nada, quedó solo en anécdota.
    Del Riad  resaltar la amabilidad y atención de Omar, el recepcionista.  Mi habitación era pequeñísima  más que un cuarto, parecía un zulo. Pero las zonas comunes eran agradables.
Día 9
     Por la mañana en el desayuno,  conocimos a Yolanda y Cristian (de Gandía), llegaron el mismo día que nosotros, aunque en otro vuelo.
     Nos juntamos todos y salimos los seis a “explorar” la Medina. Visitamos la famosa Tenería Chouara, aunque estaba  en obras, porque la Unesco la declaró  patrimonio de la humanidad y dio dinero para su restauración. Como curiosidad, al entrar te dan una ramita de hierbabuena para no notar el fuerte hedor de sus aguas putrefactas que son necesarias  para poder curtir las pieles. Suelen utilizar excrementos de paloma para pudrir el agua.




     Al salir nos dirigimos a una herboristería museo que había en la misma calle, allí nos enseñaron productos tradicionales que hacen en Marruecos como perfumes, jabones, hierbas medicinales etc. 





    Sin perder tiempo, anduvimos  por las callejuelas de la Medina, Fes el Bali es la isla peatonal más grande del mundo, tiene más de 900 calles. Cualquier cosa que se debe transportar por ahí, se  lleva en un carrito empujado a mano o en burro. Las calles son  muy estrechas  y con desniveles por lo que es imposible el paso de automóviles. Todo lo que es Fes el Bali parece de otra época, el caos, la desorganización del trafico, los puestos de comida en la calle, las paraditas carro donde venden verduras, los carritos llenos de naranjas.... en definitiva  un viaje al pasado.


     Cuando se hizo la hora de comer, fuimos a  un restaurante  cercano a los riads.  Curiosamente tenían tres tipos de cartas, con distintos precios según si eres turista o no. Pedimos platos típicos (como el Cous cous, trajín de cordero, pastilla) todo estaba delicioso y económico. Nos atendió Mustafá, un anciano muy simpático y atento, con mucho sentido del humor. Después de comer, nos fuimos a tomar café y té a un bar de la calle principal.
   Regresamos al Riad antes de la puesta de sol, ya que queríamos oír la oración de las mezquitas. Justo cuando se pone el sol se activan  los altavoces. Este cantico se hace cinco veces al día, el primero de la mañana coincide con el alba, a todos nos despertaba de madrugada. Para acabar el día, cenamos en el riad donde  bocadillos.



Día 10
   Este día decidimos  contratar  una excursión con guía  para ver el exterior de la medina. Abdul nos presentó a Azdine Mouharrir que sería el guía que nos llevaría con la furgoneta a los seis. Visitamos el castillo del Norte,  varios cementerios, y nos mostro todo Fes el Bali desde fuera y su historia. En la ruta incluimos la visita a ver la fábrica de mosaicos,  Artgile. 



Como curiosidad, destacar que la arcilla que usan es característica de la zona y no es rojiza, sino gris, según nos explicaron es único. En esa empresa se trabaja de forma tradicional, como antes. El torno se mueve con el pié, los artesanos cortan los mosaicos a mano, únicamente valiéndose de un martillo y se pasan horas sentados en el suelo cortando y cortando  pedazos de mosaico con los que más tarde los pegarán con cemento creando preciosos dibujos.
   Una vez acabada la ruta turística le pedimos a Azdine que nos dejase en la puerta azul que es la entrada más emblemática de Fes el Bali. Allí comimos y volvimos a Riad adentrándonos y cruzando la Medina. Como es bastante complicada la orientación, nos perdimos y salimos en otra parte, por lo que tuvimos  que coger un transporte para que nos llevase a la plaza Rcif, no sin antes haber paseado por las incasables callejuelas de ese inmenso zoco, vimos infinidad de tiendas de todo tipo a derecha e izquierda, de ropa, de pastas, bolsos, abalorios etc.




Como ya llegaba el ocaso nos apresuramos para llegar al Riad pronto para volver a escuchar la oración desde la azotea. Luego salimos a cenar al restaurante dónde habíamos comido el día anterior.

Día 11
   Este día teníamos también otra excursión, esta vez pasaríamos fuera todo el día. Sobre las 9 horas vino a recogernos Mustafá, el guía. En primer lugar nos dirigimos a Ifrane, un precioso pueblo tipo europeo que estaba situado en el Atlas Medio. Se trata de una población bastante importante, ya que allí se encuentra un centro de entrenamiento de deportistas profesionales de Marruecos. También se encuentra la importante universidad Al Akhawayn University. Hacía mucho frio y aun quedaba algo de nieve de la importante nevada de la semana anterior. Paramos unos 30 minutos para dar un paseo, la verdad es que no había demasiado que ver; a  parte de una bonita plaza central con una fuente y una estatua de un león. Llama la atención que las casa son de techos muy inclinados al estilo europeo, no parecía que estuviéramos  en Marruecos. Después continuamos el camino hacia el bosque a ver  los monos, pero antes paramos en un mirador para contemplar las vistas del Atlas Medio. Como había algunas cabañas con suvenires decidimos realizar algunas compras y después continuamos el camino hacia el bosque. Al llegar me llamó la atención  que los monos acampaban a sus anchas por el terreno parcialmente nevado. Eran animales dóciles, comían de la mano, pero  no se dejaban tocar ya que se asustaban y huían.


    Disfrutamos alimentándolos con trozos de plátanos y cacahuetes (1 bolsa costaba 5 dírhams que equivalía a unos 50 céntimos de Euro). También habían caballos, por 20 Dm, unos 2€ te paseaban unos 5 min con el cuidador a pie al lado sujetando el caballo. Carlos, el más intrépido del grupo, se atrevió a montarlo solo e incluso lo hizo trotar.
    Allí estuvimos alrededor de una hora y después comimos en Azrou. Este pueblo, era pequeño pero pasamos por un camping con una bonita entrada, y muy cerca había una mezquita  así que, Mustafá nos pidió si podía ir a rezar, mientras nosotros hacíamos  fotos en el camping y alrededores. Fotografié  a unos niños muy simpáticos, al principio por timidez no se atrevían a posar, pero al preguntarles si querian que les hiciese una foto, aceptaron de inmediato



Cada foto que les hacia se la enseñaba, ellos se reían al verse en la pantalla de la cámara digital y querían mas, fue un momento especial y el resultado espectacular. Regresé a la furgoneta y cuando estuvimos todos, nos fuimos a comer a un bar/restaurante. 
   Después de comer nos dirigimos a un lago bastante grande, aunque no tenía mucho de especial, tome  fotos, dimos un paseo y nos acercamos al precioso pueblo de Bhalil. Es un pueblo conocido por sus casas cueva. 




Fuimos a visitar una, y al llegar, Mohamed, el anfitrión ya nos estaba esperando en la entrada del pueblo, junto al arco o puerta de entrada. Lo acompañamos andando hasta su casa, muy humilde por cierto, y nos ofreció con simpatía un excelente té. Estuvimos hablando con él un rato y después nos dirigimos hasta una cascada cercana, que era el lugar de veraneo de la gente del pueblo.
   Después finalizamos la excursión una vez en Fez,  cenamos algo en el Riad, y como despedida, ya que al día siguiente tocaba regresar a Barcelona, nos tomamos una Shisha.

 
Día 12
  El último día desayunamos todos juntos sobre las 9 de la mañana. Mustafá vino a recoger a Yolanda y Cristian para llevarlos al aeropuerto, y quedamos con él para que también nos llevase por la tarde. Hicimos una última salida al mercado de la medina, donde están todas las paradas de alimentación, carne, pescado, verduras... Nos llamo mucho la atención  que en las pescaderías no usaran hielo para conservar el pescado. Todas las paradas eran muy pequeñas, pudimos ver a un hombre limpiar pescado junto a una parada, sentado en el suelo en pleno paso. Lo que más me impacto fue una parada de carne de camello, habían  colgado la cabeza cortada de un camello como rotulo publicitario, realmente impactaba, es como un viaje a la edad media en muchos sentidos. En la medina puedes ver todos los oficios, ordenados por zonas, la zona de los peleteros, artesanos del cobre, tejidos, etc.




    Alrededor de la una, fuimos a comer al restaurante de siempre en la plaza Rcif, al salir nos despedimos del camarero que nos había atendido durante la estancia en Fez siempre tan atento, tan amable y simpático. Nos dirigimos al hotel, recogimos las maletas y esperamos a Mustafá. Sobre las 16.30 nos dirigimos al aeropuerto. Allí volvimos a hacer el cambio de moneda, pasamos la revisión de los pasaportes y embarcamos de regreso a Barcelona.


 Pongo a continuacion  alguna recomendación que otra un par de contactos, personas resposables y de confianza.

- Mustafá Chofer con furgoneta, habla castellano. su tel y whatsapp es +212661759276
email: benfaress@gmail.com

 - Abdul te lo consigue todo, transporte, Riad, lo que haga falta, persosa muy responsable su tel y whatsapp es el +212660796286

 -Restaurant Buoayad- Muy buena comida marroquí.Está junto a la Puerta Azul -26 Serrajine Bab Boiuloud tel 061204030, Preguntad por Faysal.

- Azdine Mouharrir, Chofer con furgoneta para 6 plazas. tel +212 661 54 12 41.
  

 


dimarts, 23 de febrer de 2016

ESCAPADA A OPORTO ENERO 2016




12/01/2016


D
espegamos del aeropuerto del Prat a las 10 h y aterrizamos en  Oporto a las 11:45h lloviendo. Compre un billete de metro de 4 zonas (2,40 €), me subí en el vagón y viaje hasta  la estación 24 de Agosto que es la más cercana a casa de Sarah. Cuando llegue había salido el sol, solo tardé unos 5 minutos en llegar  al piso caminando desde la estación. Después de dejar la maleta en la habitación, charlamos un rato. Me recomendó  ir a comer al restaurante Roma, muy familiar y nada turístico,  en la calle Rúa de Santo Ildefonso 273. Pedí ensalada variada y dos cervezas ya que estaba sediento  y de segundo pollo a la parrilla. Lo sirven en una fuente, troceado y acompañado por un montón  de patatas fritas y arroz blanco. Para acabar una tarta de queso y café. Todo estaba delicioso, y las cantidades eran muy abundantes.
Después de comer me dirigí al café Majestic, Rúa de Santa Catarina 112,  construido en el 1921 de estilo modernista, una verdadera joya… como el café, que lo cobran a 3 €, pero vale la pena pagarlos para ver esa maravilla. Después del Majestic, me acerqué a la estación de San Bento (visita obligada), decorada con más de 20.000 azulejos en los que se describe la historia de Portugal. Al salir, me dirigí al puente de Luiz I por la Avenida Don Alfonso Enriques y crucé  el Duero por la parte superior del puente que es para los peatones y el metro.








Desde allí se tienen unas espectaculares vistas de Oporto y del rio. Si miramos al  este podemos ver la parte antigua de la ciudad, y al oeste,  las más conocidas bodegas de vino de Oporto.





En frente de ellas, amarrados en el rio están los rabelos, barcos pequeños de madera que se usaban para transportar los barriles de vino a los barcos más grandes esperando ser cargados en el mar.








Hacia las seis empezó la hora azul, pasé a la otra orilla  por la parte inferior del puente de Luiz I, reservada para coches y peatones, desde allí hice unas preciosas fotos de la puesta de sol con los rabelos a contra luz y  de la estación de San Bento. Ya había oscurecido cuando llegue al barrio de Sarah y Nuno, y antes de subir a su casa aproveché para realizar compras en las tiendas cercanas. Cenamos, charlamos durante 2 horas y comentamos todas  las fotos que había hecho, fue muy agradable.






13/01/2016

Al levantarme tomé un café y salí alrededor de las 9 de la mañana. Sara me recomendó que fuese al mercado de Bolhao. Es un mercado muy antiguo y está  viejisimo, cuando entras parece que hayas hecho un viaje en el tiempo.






 La mayoría de los puestos son de frutas y verduras, también habían puestos  de sábanas y toallas (Prendas típicas por su  algodón de calidad). El mercado consta de dos plantas y es lugar de visita obligada. Al salir,  me dirigí a la famosa librería Lello, pasando por la avenida Dos Aliados que separa en dos Oporto, es como un pequeño valle en medio de la ciudad. Precisamente ese día se celebraba el 110º aniversario. Había mucho ambiente, la radio, la televisión, e incluso  habían contractado para la ocasión actores que representaban personajes de la época que repartían unas pastas muy ricas típicas con copitas de vino Oporto y  también música en directo.  La librería es espectacular, es en la que se inspiró Joanne Rowling, que vivió dos años en esa ciudad trabajando como profesora de inglés, para ambientar la librería de la película de Harry Potter. Hay un poco de confusión sobre esa librería, hay quien dice que es la librería de Harry Potter, pero no se rodó nada en dicha tienda de libros.



 


Seguidamente visite  la iglesia de los Carmelitas situada cerca del precioso parque  Carlos Alberto. De vuelta al piso, pasé junto a la Torre Dos Clérigos, aunque no subí. Desde arriba se puede ver todo Oporto con un ángulo de visión de 360º, a continuación bajé hasta el casco antiguo a tomar algunas fotos. Para comer me acerque a Casa Guedes, famosa por hacer los mejores Sandes de Oporto, que son unos panecillos con jamón al horno. Tienen  varios tipos, yo probé el de jamón, y el de jamón con queso, acompañado con una cerveza bien fría. Estaba todo riquísimo. 






Por la tarde, me quede en casa de Nuno y Sarah, charlando y cocinando la receta del pollo con manzana, que preparé para la noche siguiente. Por el contrario el menú de esa noche fue costillas de cerdo a la parrilla, patatas fritas, arroz blanco, ensalada y, cómo no, cerveza.

14/01/2016

Ese día había pensado visitar las bodegas de vino de Oporto Sandeman, seguramente las más famosas de la localidad. Salí sobre las 10, me dirigí hacia el puente de Luiz Ipor donde se cruza a Vila Nova de Gaia, bajé por la Escada dos Guindais, que es una calle escaleras. 





La calle va desde la Muralla Fernandina hasta el nivel del rio, y la pendiente es tan acusada, y tiene tantos escalones que nunca se acaban. Tiene su  encanto y es ideal  para tomar fotografías del puente de Luiz I. Una vez abajo, crucé el rio por la parte inferior del puente y estuve un rato  fotografiando los ravelos, ya que había muy buena luz. Después fui a las bodegas Sandeman que quedan justo en una placita que hay junto al Duero, pero estaban cerradas. Pregunte al vigilante si conocía algún restaurante que no fuese turístico en la zona. Me recomendó  el Arco Iris, en la Rua Candido dos Reis 65 de Vila Nova de Gaia. Es un restaurante familiar y acogedor. Pedí la sopa de hortalizas, las tripas (una especie de callos muy ricos) acompañadas por arroz blanco, helado de postre y de beber agua con gas. Creo recordar que pague unos 7 Euros. 
 



Al salir, compré un ticket para visitar las bodegas que me costó 6 euros, ello daba derecho a la visita con el guía, un video y dos copas de Oporto de degustación al salir, una de blanco (fue la primera vez que supe de la existencia de esa clase de vino) y otra de rojo. Las cavas son muy interesantes, grandes barriles de madera de roble, ese olor característico, fue una experiencia positiva. Me llamó mucho la atención el suelo de la bodega, parecía que fuese de pequeños adoquines de piedra y realmente estaba hecho de pedazos de laminas de madera de las barricas de aproximadamente unos 7 x10 cm. Hicimos la ruta, vimos el video pertinente y a la salida, en la entrada de la bodega, nos sentamos en unas grandes mesas para degustar las dos copas de Oporto.
A la salida volví a cruzar el rio y decidí subir con el telesférico a la parte alta de la ciudad. No era barato (2.5 euros), pero me ahorré una buena caminata  y luego fui a  casa de Sarah para tomar una ducha reparadora y cenar el pollo con manzana que había dejado preparado el día anterior.


15/01/2016
Como era el último día, decidí tomármelo con más calma. Me levanté, prepare la maleta y salí de casa sobre las 11. Di una vuelta por el barrio, un barrio sencillo y encantador, por lo menos, a mi me gustó, me hizo sentir bien. Sobre las 12:30 fui a comer, por que el vuelo salía a las 6 de la tarde y no quería retrasarme. Comí de nuevo en el Roma. Pedí ensalada, de primero y media ración de bacalao a la Roma (bacalao a la brasa con patatas enteras de esas baby, cebolla y pimiento verde) de segundo. Las raciones son muy abundantes, de hecho una ración es para dos y media para uno. Para beber tomé cerveza y de postre piña con Oporto además de un café. La cuenta no llegó a 15 euros, si miramos calidad/cantidad/precio estuvo francamente bien. 






Después de comer regrese al piso, me eché un rato a descansar, y después de despedirme de Sarah y Nuno salí hacia el aeropuerto de regreso a Barcelona. Al final me quedé sin probar las Francesinhas, preferí probar el bacalao ya que es más típico de Portugal.La Francesinha según Nuno, es un plato variante de uno típico francés, de ahí su nombre.

Precios de algunas cosas de cuando estuve en Oporto:
Café en un bar normal 0.65 €
Café en el Majestic 3 €
Media ración de bacalao 8 €
Billete metro 4 zonas desde el aeropuerto hasta el centro 2.40 €
Billete funicular de  Ribeira a Batalha 2.50 €
Media ración de ensalada 1.70 €
Visita guiada a las bodegas Sandeman con degustación 6 €